Quiero alas

Me apasiona su destreza
surcando el cielo,
hace que éste crezca
tan pulido como el hielo.

Las refinadas palabras
se abrigan en aquellos trazos,
plumas que, entrelazadas,
nacieron en un sinsajo.

Y si sí subo, y si salto
alto, hasta cualquier nube,
en la tierra cobalto,
quiero las alas, que no tuve.

Imaginación desacorde

Pez sin escamas
soldadito de mar
mil contradicciones
se suceden sin más.

Caballito de plomo
sin jinete jamás
liana de rienda
¿lejos correrá?

Tigre de lunares
cebra al azar
jirafa de plumas
¿por qué no soñar?

Trompeta de cuerda
un grillo sin desván
si la guitarra es de viento
¿hasta dónde podré llegar?

Subastando estaciones

Vendo aquella tarde de verano en que
el sol estaba por doquier,
las nubes jugaban al escondite
¡quién pudiera volver!

Vendo aquel oscuro invierno en que
la protagonista no sabía qué hacer
aquella película entre mantas
¡quién pudiera volver!

Vendo aquella noche de otoño en que
las hojas no paraban de correr
el viento barría la ciudad pero…
¡quién pudiera volver!

Vendo aquel día de primavera en que
el sol ya conocía su que hacer,
las mariposas desplegaban sus alas
¡quién las pudiera sorprender!

Pasajera de un destino

Camina por la äcera

tararea esa canción

paso firme, no hay duda

de fondo un acordeón.

 

La niebla enmaraña el pelo

el viento lo enreda a un son

ya no quemará el invierno

ese vaho de su voz.

 

Los ojos tristes se esconden

la bufanda un buen rincón,

los flecos tienen su gracia

y diciembre su sopor.

 

La castañera sonríe,

¡con tan delicioso olor!

ojalá la compartiese,

¡alegría cualquier sabor!

 

Deja cada vez más lejos

el parque, sauce llorón.

La cascada susurraba,

la escuchaba con temor.