Pasajera de un destino

Camina por la äcera

tararea esa canción

paso firme, no hay duda

de fondo un acordeón.

 

La niebla enmaraña el pelo

el viento lo enreda a un son

ya no quemará el invierno

ese vaho de su voz.

 

Los ojos tristes se esconden

la bufanda un buen rincón,

los flecos tienen su gracia

y diciembre su sopor.

 

La castañera sonríe,

¡con tan delicioso olor!

ojalá la compartiese,

¡alegría cualquier sabor!

 

Deja cada vez más lejos

el parque, sauce llorón.

La cascada susurraba,

la escuchaba con temor.