Al guepardo

Velocidad.
Surca el asfalto
impulsado por
una fuerza
más allá de los astros.

Huye despavorido
de nuevos
depredadores
humanos.

Protege a la
vida
como pocos lo hacen,
o lo harían.

Las manchas
le cubren,
pero no impiden ver
su valentía.

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De una madre

Lunes sin ningún lamento
la luna lucía intensa,
las facciones sentimiento,
lejana la lluvia piensa.

Lazos trabajan contentos,
la sorpresa gran compensa,
los sonajeros al viento
la cuna es una despensa.
Los ojos que cantan, ríen,
bailan, lloran,
aquella gran batalla quien
se presenta.
Larga lucha fiel historia,
¿ganas o pavor?
Dónde no atisba memoria,
ahí, el corazón.

Al gorrión

Veo la brisa, no su efecto;
veo el viento, no su causa;
el árbol se agita inquieto;
dime tú:¿se mueve o baila?

Atisbo una cesta de mimbre,
podría ser un nido,
un silbo, un timbre,
un gorrión sorprendido.

Deslumbro un reflejo claro,
que no refleja cristales,
un charco de agua de mayo,
cascada de manantiales.

Asombro luz entre nubes,
fuera solo una tormenta,
los pájaros azules ríen,
vuelan lejos, no lo piensan.

Azul intenso

Sonrisas entre acordes,
melodías insensatas,
solos más que increíbles
con canciones inventadas.

Suena algo, es murmullo
o una risa desenfrenada,
partituras en barullo
con corchea entusiasmada.

Se evade pensando en algo
que no existe, ilusa;
un azul intenso mimado
en el pañuelo de la musa.

¿Caminamos de la mano?

La ciudad está repleta
en la blusa hay un bordado,
los rastrillos marionetas
en los niños con helados.

Paragüas en la arena,
ya no duran los peinados,
la espuma pierde su fuerza,
Orilla no es de su agrado.

Palmera se balancea
con la brisa en su costado,
se queja una gaviota,
no ha cogido su pescado.

¿Cuántos peces para un mar?
¿Cuánto sol para un verano?
Dime niña, si tú quieres:
¿caminamos de la mano?

Jardín despeinado

Te lo contaré con flores
para que lo entiendas
para que los dolores
no te lleven a tientas.

Por si cae la niebla
coge cuatro amapolas,
que con compañía
no se sientan solas.

Por si el sol quema
coge tres margaritas,
solo las hay blancas
pero son tan bonitas…

Por si llueve fuerte
dos diente de león,
amarillo intenso con
nombre tan feroz.

Pero por si llora
esconde una rosa,
asegúrate de que
su risa sea preciosa.

Ella no estaba cantando

Las cortinas enmascaran, la función ha terminado
los magos ya no acaparan
la atención se ha disipado.

Él no pedía tanta luz,
un rayo al desconcierto,
perdido entre la multitud
el frío siempre despierto.

Y no había tanta gente
ni color en su habitación,
aquel silencio estridente
tenía fuerza de un avión.

Y que le podía hacer,
si su risa estaba ausente,
tanta magia por romper
con ella aún en su mente.

Soñaba sin tornar los ojos
aún caminaba suspirando
perdido y sin sus sonrojos
ella no estaba cantando.